
Cuando uno reduce su apetito es una alarma de que algo está perdiendo equilibrio en nuestro organismo, y aunque existen muchas causas entre ellas el nerviosismo es el caso más notable en la sociedad actual, y más si esta situación es acompañada por el estrés, es muy importante acabar con este mal desde la raíz, de no hacerlo, puede contraerse anemia o un desgano crónico hacia las actividades cotidianas, así como defensas bajas que propiciarían mayor riesgo de contraer infecciones en garganta o estomago.
Existen remedios caseros muy simples para acabar con este padecimiento, pero debe tomarse en cuenta que si persisten la sintomatología lo mas propio será presentarse a consulta médica.
Prepara un jugo de jitomate, con todo y cascara, cuélalo perfectamente, añade sal y limón al gusto o bien miel o azúcar, un vaso diario por la mañana y otro por la noche.
Al medio día toma un jugo concentrado de fresas, con leche descremada o agua según el gusto.
Si sigue persistiendo la falta de apetito cambia los platos fuertes acostumbrados por aquellos que contengan soya, o los que puedas preparar con quesos, pollo, o huevo.
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